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Madre Rosa Iborra Benito |
Nace
En Alcácer (Valencia), España. El día 29 de Junio
de 1920 Era una joven piadosa, algo tímida y muy hacendosa, gran devota de Jesús y María. En el Colegio conoció a Don Alejandro María Moreno, que se preocupaba mucho por la formación espiritual de las alumnas, quien fue su Director espiritual.Al terminar la guerra civil española, D. Alejandro aunque le destinan Párroco de Cheste, sigue visitando el Colegio preocupándose por la educación integral de sus alumnas y dirigiendo espiritualmente a muchas de ellas entre ellas a la M. Rosa, a quien pone al corriente de la obra que tiene en proyecto,le parece una obra buena y necesaria y se decide a formar parte de ella, a pesar de conocer las dificultades de las fundaciones y la oposición de la familia. |
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El 11 de Mayo de 1943 a los 23 años
de edad, se traslada a Valencia con otras jóvenes para iniciar
la realización histórica del Instituto Presentacionista. Sin dejar de ejercer este cargo,
el día 12 de Mayo de 1957 se traslada a Ludwisgshafen (Alemania),
Diócesis de Spira como Superiora de la nueva casa, es una residencia
de jóvenes que pertenece a Caritas Diocesana, posteriormente
el mismo Director de Cáritas les ofrece también una Residencia
de Ancianos, en Frankenthal en la misma Diócesis, la aceptan
y la M. Rosa pasa a formar parte de la nueva Comunidad también
como Superiora. Su salud se resiente y regresa
a España a la casa Madre de Albacete donde permanece un año
para reponerse. La M. Rosa va abriendo camino al Instituto al ser designada como superiora en las diferentes casa que van surgiendo en el desarrollo de la fundación tanto en España como en Alemania, en total son 8 casa las que le toca iniciar como Superiora. Poco a poco Dios fue moldeando en ella ese gran corazón, siempre obediente a Dios a través de sus Superiores, muchas veces tuvo que mirar la cruz de Cristo y viéndole crucificado recibió de El la fuerza para poder decir “SI” a los trabajos y responsabilidades que se le encomendaban. Aun en sus muchos años de enfermedad donde como una candela se iba extinguiendo dijo “sí”, al dolor y al sufrimiento, arrasando con su sonrisa y su cariño a todos los que a ella se acercaban. Desde su silla de ruedas ganaba los corazones. Un gran modelo a imitar que en el horno del Sagrario se fue caldeando dio ejemplo de amor y entrega sirviendo a la Iglesia hasta el fin de su vida. Pasó a la casa del Padre el 20 de Agosto del 2004.
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