Es sumamente gustoso a los hijos amantes de María escribir en honra de la Celestial Señora. No menos gustoso y placentero para María es que sus hijos escriban para darla a conocer y hacerla amable a los hombres.
La Madre de Dios no es bastante conocida. ¿Cuándo la Madre de Jesús, nuestra Madre, será reverenciada, correspondida y amada cual merece?
No temamos excedernos en las alabanzas a la Madre de Dios. Ni temamos ofender sus maternales oídos con el exceso de nuestras alabanzas, si tal exceso pudiera darse.
Tampoco teman los hijos de María, ni se sientan molestados, al ver multiplicarse los elogios a la Reina del cielo. No demostrarían ser verdaderos hijos y devotos de María, ni tenerle amor, quienes llevasen a mal la prodigalidad de elogios tributados a la Madre de Dios y Madre de los hombres.
¿Acaso serán ya demasiados los que se dedican a loar a la Virgen Nuestra Señora? Aunque muchos más fueran, todavía son más los que no la alaban ni en publicar sus grandezas se ocupan.
Sin contar los que la vituperan. ¡Cuantos, oh dolor, envenenan libros y libros deshonrando a tan Santa Madre, desflorando sus virtudes, en particular su Pureza sin mancilla, negando o achicando sus grandezas!
Puesto caso que todos los hombres a porfía se dieran a alabar a la Reina del Cielo, aún no serian ensalzadas sus glorias como es justo y debido. Bien dijo San Agustín que no bastan para alabar a María, cuanto Ella se merece, todas las lenguas de los hombres, aún cuando todos sus miembros se convirtiesen en lenguas.
Ni siquiera las lenguas angélicas son bastantes para loar a su Reina y Señora.

Diéramonos todos a escribir en su honor de María aún tendría pocos escritores y encomiadores.
Por otra parte los temas Marianos son extraordinariamente fecundos, inagotables.
Dentro de los temas Marianos estudiaremos preferentemente el tema Presentacionista con sus múltiples derivaciones y aplicaciones; tema no menos fecundo que el tema general mariano.
Somos de parecer que el tema Presentacionista no ha sido hasta el presente debidamente estudiado y aplicado. En el se encierra una mina riquísima, pero inexplorada.
Hay que conceder mayor atención al tema Presentacionista, por ser de gran oportunidad y practicidad. Hay que divulgarlo.
Todos los temas marianos dicen, de alguna manera, relacionarse al tema Presentacionista. Para nosotros el Misterio de la Presentación de María es punto de convergencia, o de enlace, de los restantes Misterios marianos.
Seguros estamos de prestar servicio a María, adentrándonos un poco en el Misterio de su Presentación.
Nuestro anhelo no es otro que servir a la Gran Reina y Señora y complacerla. Y confiamos que dará altamente complacida con solo ver nuestro noble propósito, mejor o peor logrado. A. MORGAR

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